CUIDADITO PUES-El amor es algo que tiene que ser reinventado.
-¿Qué dijiste?
-No dije nada, estaba pensando.
-¡No! Acabas de decir que estas harto de nuestra
relación.
-¡No, chica!... estaba pen...
-A mí no me digas chica, yo no soy una cualquiera.
-Bueno, mi amor.
-Bueno... mi amor-. Me respondió remedándome.
-Y... pensándolo bien, ¿por qué tú siempre me dices mi
amor y nunca Yaremis?... me imagino que es porque te
da grima mi nombre o porque temes que te salga el de
otra mujer.
-Te digo mi amor, porque eres mi amor, así de
sencillo.
-Sí, pero dijiste que nuestro amor hay que
reinventarlo... ¿qué sognifica eso sino que ya estas
harto?...
-¡NO!. Estaba pensando en voz alta acerca de lo
complejo de los tiempos y, por ende, la complejidad
que entraña el amor en estos mismos tiempos.
-Osea que nuestro amor se ha vuelto complejo...¡y ya
te aburriste!
Tratar de convencerla de que estaba filosofando en voz
alta, fue una "pasión inutil", para decirlo con
palabras de mi entrañable Jean Paul Satre.
-Si te quieres ir, pues vete-. Me dijo comom en una
guaracha de Héctor Lavoe, o ¿era Ismael Miranda?
-Pero, ¿de dónde carajos sacas que me quiero ir?
-Tu lo acabas de decir... ¡Estas harto!
-!Yo no he dicho un coño¡-. Le insistí.
-Te aburriste de mí, de mi mamá, y de todo lo que yo
represento-. Y se echó a llorar.
En aquel preciso instante me vino a la cabeza esa
vieja melodía de Tito Rodríguez: "Y en esa bonita
casa, solo estaremos tú, yo, mamá y el cobrador..."
-!Coño me parezco a un personaje de Ibsen-. Pensé.
Si seguía pensando en boleros y guarachas en medio de
la discusión, nuestra relación se iría al carajo...
Buen tema para una salsa:
"Por andar de pendejo,
pensando en danzones
y boleros,
mi mujer me dejó,
Por andar de pendejo".
Bueno, el título es muy largo, pero podria ser el
Ritornello del coro.
-Mira Yaremis...-. Traté de mediar.
-¿Por qué siempre dices la Y como si fueras argentino?
siempre te burlas de mi nombre.
-No me burlo. No sé porque me sale argentino.
-Y ahora que te aburriste de nuestro matrimonio ¿qué
piensas hacer?
-¿Pero de dónde sacas que me aburrí?
-Tú lo acabas de decir.
-Te dije que estaba filosofando en voz alta.
-¿Y qué sabes tú de filosofía? Un hombre que va todas
las mañanas a los traqueos del hipódromo y vive
jugandi lotería.
-¡Ah! ¿ahora me vienes con esa vaina? Voy a los
traqueos y juego lotería para ver si salimos de abajo.
-¡Aja! ¡Ahí esta! Salimos de abajo ¿con qué?... con
nuestro matrimonio.Pero, ¡atrevete y dilo de una vez
por todas! No tienes el valor para ser sincero... eso
es lo que pasa... eres un cobarde... Gallina...
Y se puso a hacer como una gallina moviendo
espasmódicamente los brazos arriba y abajo e imitando
a un gallo: Ki ki ri ki... fue una escena entre
dantesca y cómica. Una vaina de Almodovar o peor.
Después se volteó hacia a mí.
-Hazme el favor de irte de la casa.
-¿Irme? ¿Para dónde?
-Para dónde te de la gana, ¡pero vete!
-¿Por ahora, o por siempre?
-¿Ves? Te quieres ir. Me quieres abandonar. Dilo
gallina.
Y vuelta a la vaina de hacer como gallina y cantar
como gallo.
-Tú eres quien me está diciendo que me vaya.
-¡No! Tú te quieres ir. Yo te estoy dando permiso para
que te vayas de una buena vez.
-Pero, si ésta es mi casa.
-Era nuestra casa, y tú me quieres abandonar.
-Es mi casa, yo la pagué- argumente-
-¡Ah claro! El macho.Sácamelo en cara... que me
mantienes. Dilo de una vez por todas: soy una
mantenida... Machista de mierda. Tú la compraste, es
verdad.Pero te quieres ir porque ya no me amas.
-¿Vas a seguir con eso?
En esa vaina despachamos no sé cuánto tiempo. Llegó un
momento cuando no pude más con el absurdo. No era la
primera vez que pasaba algo semejante. En ese
instante, ante su reiterada insistencia, tomé la
decisión.
-Yaremis.
-¿Qué quieres?
-Yaremis-. Hice una pausa mirándola a los ojos-. Me
voy, con todo el dolor del alma.
-Con todo el dolor del alma ¡un coño! Tú no tienes
alma. Vete con todo... con todo lo tuyo, bien lejos al
carajo.
-Si Yaremis... YA RE MIS maletas y me iré...-. Y en
medio de lo dramático de la vaina, me sonreí por
dentro... "YA RE MIS maletas y me iré". Genial, pensé.
Hice mis bártulos, como decía el Negro Cabrera, y baje
por las escaleras. No habiá ascensor. Los domingos
nunca hay.
Un vecino en las escaleras me vio rodando los bultos.
-¿Vas de viaje Contreras?
-¡No! me voy, ido...al carajo.
-Ya era hora. Bastante que aguantaste.
Llegué abajo, volteé una vez más a ver el
apartamentico que con tanto sacrificio compré, y
pensé, pero ya no en voz alta: "El amor es algo que
tiene que ser reinventado".
Original de Ivan Loscher.